Mostrando entradas con la etiqueta Globalizacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Globalizacion. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de marzo de 2012

Cómo arreglar todo esto (Parte 2)

En nuestro país tenemos ya más de cinco millones de parados, más de cinco millones, ¿sabéis lo que es eso? pues cojamos a todos los habitantes de Castilla la Mancha, todos los habitantes de Castilla y León y todos los habitantes de Navarra y nos da casi exacta la cifra de parados que tenemos a día de hoy. Imaginaos que en Castilla La Mancha, Castilla y León y Navarra no hay ni una sola persona con trabajo. Acojonante, ¿no?

Las medidas ‘a favor del empleo’ que aplican nuestros ilustres políticos son cosa de risa, y que, la verdad, da mucho que pensar sobre su capacidad intelectual y la de sus miles de asesores, ¿abaratar el despido para crear empleo? ¿crear trabajos basura para crear empleo? Pero… en qué están pensando estos cenutrios (por no decir otra palabra más fuerte).

Vamos a hacer un pequeño ejercicio de lógica simple (que casi hasta un político pueda entender):
  • En España no hay empleos para todos.
  • No hay empleo porque las empresas existentes no necesitan a más trabajadores.
  • Para dar empleo es necesario que las empresas necesiten trabajadores.
  • Para que las empresas necesiten más trabajadores necesitará que el mercado demande ‘algo’ en cuya producción se podrá emplear esos trabajadores.
Ok, de momento hemos llegado a la conclusión de que para que haya trabajo para todos, se necesitará que se demande ‘algo’ por parte del maldito mercado.

Esta primera parte es fácil, que hasta un político podría llegar a entender (con ayuda de sus miles de asesores). Ahora viene la segunda parte del ejercicio lógico.
  • Una producción es competitiva cuando se produce mucho y a un coste bajo.
  • La especialización conlleva competitividad. Un trabajador especializado en ‘algo’ será muy competitivo en ese ‘algo. Un país especializado en ‘algo’ será muy competitivo en ese ‘algo’.
  • Si España se especializa en la producción de ‘algo’ será muy competitiva en la producción de ese ‘algo’.
Simple, ¿no? pues parece ser que los políticos no lo entienden.

Pero ahora llega la gran pregunta, ¿qué es ese ‘algo’?

Pues sigamos pensando un poco (aquí un político ya abandona con dolor de cabeza…), pero vamos a dárselo mascadito.
  • Para que España sea competitiva en ‘algo’, debe producir ‘algo’ que el resto del mundo necesite, y que España pueda llegar a ser muy buena en producirlo.
  • ¿Que tiene España?
    • ¿Petróleo? No.
    • ¿Agricultura? No.
    • ¿Tecnología? No.
    • ¿Industria? No.
    • ¿Políticos incompetentes? Sí, pero de eso todo el mundo está sobrado. No podemos exportar eso.
    • ¿Energía? No, pero cuidado, que aquí si que España podría llegar a ser buena.
  • ¿El resto del mundo necesita energía? Sí, mucha, y cada vez más.
Partamos de la base que España podría llegar a producir electricidad con un coste eficiente, y de buena calidad. De momento hemos llegado a una conclusión a la que los políticos y sus miles de asesores con sus miles de cerebros pensando no han llegado nunca.

Para que España sea competitiva en la producción de energía debemos de dejar de depender de las energías importadas, es decir, del petróleo y del gas natural, dos recursos que España no tiene, ¿y cómo se puede conseguir esto? Muy fácil.

Prescindiendo del petróleo

Una de las grandes fuentes de consumo de petróleo en nuestro país es el destinado para el consumo privado, es decir, gasolina y diésel para nuestros vehículos, yo mismamente, que voy en moto a trabajar, gasto 60 litros al mes, una burrada, ¿no?

Pues ahora mismo tenemos una opción emergente que son los coches eléctricos, aún tienen un problema: la autonomía. Ninguno de los que existen en el mercado supera, en las mejores condiciones, los 180 kms de autonomía. Pero la gran mayoría de los desplazamientos diarios es menor que esta distancia.

Pero aparte de la autonomía hay unos cuantos problemas añadidos, todos con solución:

Problema Solución
Escasez de puntos de recarga El gobierno debe proveer de puntos de recarga cada, por lo menos, 25 kilómetros.
Y que no digan que es muy caro, que más caros son parquímetros y radares y los tenemos a miles.
La gente no tiene dinero para comprarse un coche, ni los bancos dan créditos Nada de subvenciones a la compra, que lo que hacen es que los fabricantes encarezcan el producto para ‘absorber’ estas subvenciones.
Que el ICO de créditos a tipo de interés del 0% a 5 años a la compra de coches eléctricos.
Coste, son muy caros No es cierto, una Renault Kangoo eléctrica se puede comprar desde 14.000 euros (más el alquiler de baterías).
Los coches eléctricos más asequibles  tienen un coste mensual de alquiler de baterías. Poder desgravar este coste del IRPF.

Con medidas como estas malo será que en cinco años prácticamente la totalidad de los coches en España sean eléctricos. Y en cinco años probablemente existan ya baterías que aguanten 1.000 kilómetros, es más, Toyota está desarrollando una con esta capacidad.

Y además, gracias a la sustitución de los coches de explosión por los eléctricos, ciudades tan contaminadas como Madrid, que visto desde lejos parece Mordor por la perenne nube de contaminación que tiene encima, podrían ser, por fin, ciudades limpias.

Prescindiendo del gas natural

España tampoco tiene gas natural, absolutamente todo lo tiene que comprar, ¿y cómo podemos conseguir gas para nuestras cocinas y calefacciones? Pues existe una tecnología simple, barata y de bajo coste que puede proporcionarnos el gas que necesitamos: el biogás.

El biogás se basa en uno de los principios naturales más extendidos: la putrefacción (si, ya, sobre todo extendido en la clase política, pero esos no producen biogás, al menos, no el suficiente). Mediante una cuba de fermentación, llamada bioreactor, las bacterias descomponen la materia orgánica produciendo metano, que puede ser canalizado y utilizado para el consumo humano e industrial.

Utilizando la ingente cantidad de residuos orgánicos que generan las ciudades, los residuos provenientes de la agricultura y ganadería, y de otros cientos de industrias que también generan residuos orgánicos, se puede convertir en una fuente de energía sencilla y barata. Eso sí es reciclar, y no meter una puñetera botellita de vino en un contenedor.

¿Y qué hacemos con los residuos de la producción de biogás? Pues como abono es lo mejor que existe, vamos, compost del bueno.

Cómo no tener que importar electricidad

Uy! aquí viene la parte en la que me vais a echar a los leones… pero por supuesto, es mi opinión, y estaría agradecidísimo de cambiar este punto. Empiezo, intentando poner un poco de vaselina al asunto…

Si queremos alimentar a todos los coches eléctricos que vamos a necesitar para poder prescindir del petróleo necesitaremos mucha electricidad, pero que mucha mucha, y debe ser un flujo constante, no podemos permitirnos que por circunstancias ajenas a nosotros un día no tengamos electricidad para ir a trabajar.

Actualmente, por desgracia, las energías renovables que conocemos y sus técnicas de explotación no pueden proporcionar un flujo constante y suficiente de electricidad para mantener un país entero, ya que se depende totalmente de las condiciones climatológicas. Y si un día no hay viento o no hay sol, la hemos liado, necesitamos ir a trabajar y no podremos porque no hay electricidad, eso no puede pasar.

Por ello, y con todo el dolor de mi corazón (ya que soy anti-nuclear), sólo queda una salida temporal hasta que se desarrollen nuevas tecnologías para energías renovables o, porqué no, la famosa e infame fusión fría: la energía nuclear.

He estado empollándome bien el tema, para ver qué salida hay sin usar la energía nuclear, y hasta el momento no hay ninguna (y si la hay, decídmelo, por favor), lo bueno es que ahora mismo se han desarrollado mecanismos de seguridad que permitirían, en caso de desastre, un enfriamiento pasivo del núcleo. Esto quiere decir que en caso de catástrofe grave que destrozase los generadores de emergencia, como fue el caso de Fukushima, que el tsunami inutilizó los generadores y éstos no pudieron enfriar el núcleo, actualmente existe tecnología para permitir un enfriamiento pasivo de éste, sin energía ni generadores, ya que el mayor peligro de una central nuclear es que se produzca la fusión del núcleo.

Los residuos que producen las centrales nucleares, a diferencia de los provocados por las centrales térmicas y de ciclo combinado, están completamente controlados, es decir, si sale un barril de residuos radiactivos, los residuos son esos, físicos, cuantificables y acumulables, y supongo que en un futuro, neutralizables. Que leches!! que los científicos del CERN y su acelerador de partículas investiguen cómo neutralizar la radiactividad del uranio residual y se dejen de intentar reproducir el Big Bang (que al final la van a liar parda, verás)

Pues estableciendo las centrales nucleares suficientes se podría generar electricidad para toda España y para exportar a los países que la necesiten, y cuanto más electricidad produzcamos, más barata la podemos vender, y hala, a petar el mercado se ha dicho.

Además es completamente necesario crear un instituto serio de investigación de fuentes de energía que se encargue de dar un empujón a las energías renovables, para que en un plazo de 15 años podamos prescindir de la energía nuclear por completo manteniendo o superando la producción.

Cómo crear puestos de trabajo

Con esta reestructuración de la producción nacional se crearían los millones de puestos de trabajo que necesitamos, ya que no sólo se necesitaría gente para trabajar directamente en la implementación de puntos de recarga de los coches eléctricos, para trabajar en las centrales de biogás, o trabajar en las centrales nucleares o en las fábricas de biogás, sino que el gran grueso de los puestos de trabajo que se crearían serían por los sectores relacionados, es decir:
  • Infraestructuras:
    • Todas las redes de comunicación necesarias para transportar el biogás y la electricidad desde las centrales de producción hasta donde se requiera.
    • Construcción de las infraestructuras de las fábricas de biogás y las centrales nucleares.
  • Tecnología:
    • Investigaciones sobre nuevas formas limpias de energía.
    • Investigaciones sobre tratamiento y neutralización de residuos nucleares.
  • Consumo:
    • Al haber más empleo se reactivará el consumo, y al reactivarse el consumo se generarán puestos de trabajo relacionados con todos los sectores productivos y de servicios.
Todo esto jamás debe dejarse en manos privadas, ya que la empresa privada no busca el bienestar del ciudadano, sino el maximizar sus beneficios a costa del ciudadano, por lo que debería ser el gobierno, como órgano de gestión, quien se encargue de todo, por supuesto, bajo la supervisión de los ciudadanos, ya que los políticos serán empleados gestores, no los demagogos viperinos que son ahora.

Recalco que todos estos pasos deberían ser llevados a cabo por un gobierno gestor, no un gobierno político, ya que la política todo lo corrompe, ya que jamás piensan en el bien de los ciudadanos, sino en sus propios intereses, que son los de los bancos.

Cómo controlar a los bancos

Los bancos son los culpables de esta crisis, y son los que nos están quitando todo lo que tenemos. Me ha hecho gracia leer una noticia que los bancos se quejaban de que en el 2011 habían tenido un 35% menos beneficios, hijos de la gran *#*#!!! ¿eso quiere decir pérdidas? Noooo, ¡¡¡eso quiere decir que han ganado menos de lo que estaban acostumbrados!!! Valientes sinvergüenzas…

¿Y cómo controlar a los bancos? Muy fácil, los que hayan recibido ayudas, el estado ciudadano tendrá una participación acorde en las acciones de ese banco, y por tanto en sus decisiones, eso es justo, ¿no?

Veríais cómo los bancos ya no pedían a los políticos que les regalasen el dinero que nos pertenece para sus gastos, compras, fusiones y absorciones.

Y además, mediante una Ley de Transparencia Financiera, los bancos deberán informar a los ciudadanos que tengan su dinero dentro de lo que se hace con ese dinero, hasta el último céntimo, si Pepito tiene 10.000 euros en el banco, y este quiere jugar en bolsa con su dinero, que se lo notifiquen, y si Pepito no está de acuerdo, pues que no jueguen ni un céntimo, que ya pagamos comisiones encima por usar nuestro dinero, que las paguen ellos también, pero a nosotros. Y que no digan que el coste sería elevadísimo, que más elevado es el coste de mandarme recibos y cartas de participación en nosequé sorteo que nunca me toca…

De esta forma, con esta Ley de Transparencia Financiera, los bancos se cuidarían muy mucho de realizar las barbaridades que han hecho y continúan haciendo todos estos años.

Porque la banca debe ser un sector residual, no el centro de las economías, ya que es el único sector completamente improductivo, y completamente especulativo.

Conclusión

Según creo yo, y como ya he dicho, nuestros políticos enfocan mal el problema, y no saben cómo arreglarlo justo por eso, y creo que el razonamiento es simple, si se necesita trabajo hay que crearlo, y no se puede crear de la nada, pues entonces hay que hacer que seamos buenos en algo, o mejor que buenos, que seamos los mejores en algo, por ejemplo, la producción de energía.

Aunque sólo son mis opiniones.

Gracias por vuestro tiempo.

lunes, 16 de enero de 2012

Bancos, megacorporaciones y otras alimañas de mal vivir.


Todos, poco a poco, nos estamos dando cuenta de quienes han sido los que han provocado la crisis, y quienes son los más beneficiados por ella: los bancos y grandes corporaciones. La casta política son simples títeres.

(…si, suena a conspiranoia, lo sé…)

Y… ¿cómo hemos llegado a esto? Miremos un poco hacia atrás…

El Neoliberalismo… y la madre que lo parió.

A mediados del siglo XX surgió una corriente ideológica económica, basada en el Liberalismo Económico del siglo XIX, que se basa en la potenciación de la propiedad privada e individual, y que las fuerzas económicas privadas deben actuar sin ningún tipo de restricción, limitando de forma radical el poder del Estado.

Hay que tener en cuenta en la época en la que surgió el Liberalismo Económico, una época donde la Revolución Industrial estaba en pleno auge, donde la burguesía emergente alcanzaba más y más poder, y se necesitaba acabar con el absolutismo del estado, representado por la figura del rey, donde todo lo que decía iba a misa. Dentro de lo que cabe es lógico que pensasen así, prácticamente no existía la democracia, y querían libertad para sus negocios.

Después del Liberalismo Económico apareció otra corriente económica, el Keinesianismo, que surgió por la Gran Depresión de los años 30, en la que postulaba justo lo contrario, Keines decía que en épocas de crisis el Estado debía controlar la economía y promocionar el gasto, en principio con gasto público, que inyectaría liquidez y movimiento en la economía.

Después de la crisis del 73 el modelo Keinesiano cayó en desgracia, al no poder dar solución a la crisis, aunque esta crisis tuvo un origen completamente diferente, y fue porque la OPEP decidió no exportar petróleo a los aliados de Israel durante la guerra de Yom Kippur, y los aliados fueron… EEUU y europa occidental.

Y apareció nuestro amigo Milton Friedman, curioso que su apellido sea ‘Hombre Frito’, porque ha sido quien nos ha frito a todos. Este economista volvió a la carga con las teorías económicas liberales, pero en este caso se llamó Neoliberalismo, que es la base del sistema capitalista actual, de esta forma, el Neoliberalismo promulgaba las siguientes políticas:
  • Políticas monetarias restrictivas: aumentar los tipos de interés para reducir la inflación, esto tenía un efecto adverso, que era que disminuía el crecimiento económico.
  • Políticas fiscales restrictivas: aumentar los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción y la renta, es decir, machacar a los consumidores finales y reducir las cargas sobre los productores. Además reducir el gasto público.
  • Liberalización: permitir el libre movimiento de bienes, productos y dinero.
  • Privatización: como se supone que la iniciativa privada es más productiva, pues a privatizar se ha dicho.
  • Desregulación: eliminar todas las reglas que regulen la actividad económica.
Es decir, con la crisis actual… ¿cómo se está aplicando el Neoliberalismo en cada uno de estos puntos?
  • Se bajan los tipos de interés para, aun pudiendo provocar inflación, potenciar la economía.
  • Se suben los impuestos, el Estado necesita pasta… Nuestra pasta… Porque no creas que se crea un impuesto a las transacciones y especulaciones bancarias, que con eso se ganaría millones para la sociedad, pero es contrario al principio de Desregulación.
  • Gracias a la liberalización de los mercados las economía occidentales no son competitivas en la producción de ABSOLUTAMENTE NADA. Se han llevado la producción a países emergentes, y estos son los que ahora mismo ni se enteran de la crisis.
  • Estamos viendo día tras día cómo las empresas y bienes públicos se venden a allegados de la casta política.
  • Todos los beneficios especulativos y producidos por entidades financieras están prácticamente exentos de control y tributación.
Ya, ya, pesao, pero… ¿cómo hemos llegado a esto?

Desde los años 70, con la entrada del Neoliberalismo en los puestos importantes en la gestión de la economía, es decir, los ministerios de Economía y Hacienda del mundo occidental, se empezaron a eliminar todas las trabas a la libre circulación de bienes y servicios, se eliminaron aranceles, y de esta forma las grandes corporaciones pudieron producir sus bienes donde los recursos fuesen más baratos.

En un principio se pensaba ‘llevamos la producción allí pero nosotros tenemos la tecnología’, pero, vamos a ver, los chinos no son tontos, y poco a poco comenzaron a tener su propia tecnología, copia de la occidental, en un principio con menor calidad, pero más barata. Mucho más barata.

De esta forma actualmente el mundo occidental no somos competitivos en nada, bueno, en servicios, pero eso es de momento, ya que con la reducción de los costes de las telecomunicaciones los servicios se están llevando también a países más ‘competitivos’, ya lo estamos viendo en los Call Centers de las grandes compañías teleoperadoras, que ya están en sudamérica, aunque el servicio que den sea de ínfima calidad.

Vale, la parte de culpa de que no somos productivos la tienen las empresas que se han llevado la producción a países con costes bajos, ¿y que culpa tienen los bancos?

Pues bueno, todos sabemos que la culpa es de ellos, pero… ¿porqué?

Con la liberalización de la economía los bancos comenzaron a inventarse un juego muy lucrativo: las inversiones. No estoy hablando sólo de las inversiones en bolsa, sino de todo tipo de inversiones, que al común de los mortales nos parecen estridentes, como su invento más maquiavélico: los derivados (algún día escribiré un artículo de los subterfugios de esto, para flipar). Un derivado, por ejemplo, un futuro (una de las figuras de los derivados), es como si vamos a la frutería y le decimos al frutero ‘te compro un kilo de naranjas dentro de un año a 1,5 €’, si al cabo de un año las naranjas valen 2 €, entonces hemos ganado 0,5 €, curioso, ¿no?

Bueno, al turrón, que me disperso.

Con la economía globalizada, sin regulación, y la presencia de los productos financieros derivados, los bancos, cuya función inicial era guardar el dinero de los clientes, facilitar su movimiento, e invertir en operaciones seguras, para sacar rentabilidad para ellos y sus clientes, entraron de lleno en el juego que ellos se inventaron.

Convirtieron las hipotecas en activos financieros, y las pusieron en juego en el mercado de derivados, de esta forma un banco podía vender derechos de cobro futuro sobre hipotecas. Además en la época del boom económico se potenció el uso de comisiones para los ejecutivos bancarios que consiguiesen mayor número de contratos.

¿Qué ocurrió? Pues que se daban préstamos e hipotecas a diestro y siniestro, sin importar el riesgo, ya que el ejecutivo de la banca cobraba por volumen de contratos, y si alguno no podía pagar el préstamo a él no le quitaban nada, genial, ¿no?

Esta fue la época en la que si alguien se iba a comprar una casa de 300.000 € le daban 30.000 más para un Audi, total, si las casa no van a bajar…

En esos tiempos los amigos se reían de mí cuando yo les decía ’esto va a explotar, y cuando explote se va a liar pardísima’, todo el mundo estaba endeudado hasta los ojos, pero había dinero.

Y de repente todo explotó, los bancos se dieron cuenta de que ya no tenían dinero, y cortaron el grifo del crédito.

Sin crédito las pequeñas y medianas empresas quebraron.

Se inyectó dinero de los contribuyentes a los bancos para que volviesen a dar crédito y reactivasen la economía.

Pero como los bancos no son ONGs siguieron sin dar créditos.

Inmovilizaron sus bienes inmobiliarios para que no cayesen los precios de estos y perdiesen dinero.

Al dejar de dar créditos, aumentó el paro, ya que cerraron muchas empresas y las que quedaron tuvieron que reducir plantilla.

Al aumentar el paro, y los consumidores ver que se cerraba el grifo del crédito el consumo se contrajo.

Al contraerse el consumo cerraron más empresas y despidieron a más trabajadores.

Al haber más paro, el consumo se redujo más.

Al haber más paro, el gobierno, acostumbrado a los ingresos de la época de bonanza, y unos gastos acordes con estos ingresos, entró en déficit (es decir, más gasto que ingresos).

Al entrar en déficit aumentó los impuestos para aumentar la recaudación.

Al entrar en déficit recortó el gasto.

Al recortar el gasto público echaron a más trabajadores, de empresas que dependían de contratos con el Estado.

Y así seguimos, y sin esperanzas de salir de esta.

En otro post pondré lo que creo que podría solucionar esto, pero para esto se necesitaría una revolución (guillotinas incluidas).

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.