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jueves, 26 de abril de 2012

No les necesitamos. El ejemplo de Torrelodones, un gobierno sin políticos. ¿Resultado? Superávit.

En Torrelodones los vecinos han tomado el mando del municipio, prescindiendo de los políticos, ¿el resultado? 5,4 millones de euros de superávit. Esto es una muestra empírica de que no necesitamos a la clase política, y todo el dinero que nos cuesta, cómo nos intentan convencer de que no podemos autogestionarnos, y cómo son ellos quienes tiran nuestro dinero, porque ‘el dinero público no es de nadie’, y a ellos les sale gratis.

¿Y cómo empezó todo esto? Pues en un principio fue un grupo de vecinos que querían frenar la corrupción de los políticos en la época del ladrillo y la especulación inmobiliaria, y se juntaron para poner freno a los abusos de los políticos, de forma altruista y sin dejar sus trabajos, ya que su intención nunca ha sido ‘vivir de ello’. De esta forma, un grupo de vecinos formó un partido político para luchar contra los políticos profesionales con sus propias armas. Y ganaron.

De todos los concejales que forman gobierno en la alcaldía, tan sólo dos y la alcaldesa tienen dedicación exclusiva, con un sueldo bruto anual de unos 40-50.000 €, el resto de concejales cobran 23.500 euros en dedicación parcial, apareciendo estos datos en la web del ayuntamiento. Aunque 50.000 € me sigue pareciendo demasiado para una ocupación que debería ser prácticamente voluntaria, o con un sueldo simbólico, por lo menos la alcaldesa se bajó el sueldo un 20%… algo es algo, pero considero que el sueldo de alcalde y concejales debería ser unos 10-15.000 €, y que lo compatibilicen con sus trabajos, de esta forma nos aseguraríamos de que nadie se metería en política para vivir de ello.

Una buena iniciativa que ha tenido esta iniciativa ciudadana, llamada Vecinos por Torrelodones, es que se ha prescindido absolutamente del ‘personal de confianza’, es decir, La Corte, toda el circo de palmeros y amiguetes que suelen acompañar a los políticos, y que, sin saber hacer la ‘O’ con un canuto, nos gobiernan, haciéndonos creer que los ciudadanos estamos a SU servicio, en logar de estar ellos a NUESTRO servicio. De esta forma se ha garantizado que estén en el órgano de gobierno personas capaces, con aptitudes para resolver problemas y evitando toda contaminación política, porque la política se basa en ‘intrigas palaciegas’, en un maquiavélico juego de estrategia por conseguir los apoyos y los contactos de más peso para conseguir llegar al poder, donde no llega más alto el más preparado, sino el que consigue, de la forma que sea, tan sólo importa hacerse con el poder. Estas intrigas son casi invisibles para los ciudadanos, recuerdo hace años, en la ciudad en la que vivía, un amigo mío estaba metido en un partido político, uno de los mayoritarios, y me contaba cómo para la alcaldía había en el mismo partido dos facciones, con dos ‘aspirantes’, y cómo cuando uno consiguió convertirse en la cabeza, realizó una labor inquisitorial para eliminar a todos los partidarios de su rival, mediante traiciones, mentiras y ‘compras’. ¿Y qué candidato era el más válido? Probablemente ninguno de los dos. Esto es política.

El teniente alcalde de este municipio, en una entrevista para un periódico, dijo una frase que ojalá la aplicasen los miles de asesores de la economía del país: "Si hay dinero, arreglamos el baño primero, que es lo prioritario, en lugar de comprarnos una tele de plasma en el comercio más caro, que es lo que se había estado haciendo hasta ahora". Y teniendo en cuenta esta premisa básica, han conseguido tener superávit, y no con ‘recortes’ ni con austeridad, sino con sentido común. Por ejemplo:

  • Se ha eliminado el coche del alcalde (36.000 € anuales), su chófer y escolta, que eran policías, han sido devueltos a sus tareas de policía.
  • Se ha eliminado el responsable de prensa, que cobraba 40.000 euros anuales.
  • Se ha eliminado la furgoneta policial (21.600 € anuales), que no se usaba, y la grúa.
  • Se han renegociado contratos, consiguiendo un importante ahorro.
  • Se han eliminado los gastos de comidas y aperitivos, que se llevaban 25.000 € (los del gobierno saliente debían estar gordos como toneles).

Y muchas cosas más que han mejorado en el municipio, simplemente, sabiendo administrar bien el dinero, como casi cualquier persona administraría su propio dinero, con sentido común, que parece ser que entre los políticos es el menos común de los sentidos.

Pues si en todos los municipios de España los vecinos tomásemos las riendas de las decisiones de nuestra localidad, por la regla de tres, si 22.354 vecinos han conseguido un superávit de 5,4 millones de euros, los 46 millones de españoles conseguiríamos la friolera de 11.132 millones de euros de superávit. Y creo que me estoy quedando corto, porque en los grandes municipios con toda seguridad se pueda rascar aún más, ¿quién no ha visto glorietas y plazas con espantosas esculturas de un amiguete del alcalde? (Que además están pagadas a precio de oro). ¿Quién no ha visto cómo los concejales cuando llegan al poder dejan su piso de 70 metros cuadrados para comprarse un chalet de 300 (con piscina, of course)? ¿Quién no ha visto los políticos venden a sus ciudadanos por conseguir los apoyos que necesitan? ¿Quién no ha visto que los políticos toman decisiones pensando en su enriquecimiento personal  el de los suyos, en lugar de en el bien de los ciudadanos? ¿Quién no ha visto cómo los políticos regalan a manos llenas el dinero que tanto nos cuesta ganar?

Y es que, en el ejemplo de Torrelodones, podemos ver cómo cambiar el sistema desde la base, desde lo más cercano, con total transparencia, y evitando los políticos profesionales (sigo sin estar de acuerdo con que un político cobre mas de 15.000 euros y sólo viva de su sueldo de político). Además, en ámbito local, puede comenzar a implementarse la participación ciudadana en las decisiones municipales con el DNIe, la tecnología está ahí, sólo es necesario darle un uso.

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

viernes, 20 de abril de 2012

Pero… ¿Cómo podemos comenzar una Revolución?

De lo poco bueno que se puede sacar de la situación actual es que los ciudadanos por fin estamos abriendo los ojos. Y vemos que el panorama está muy pero que muy jodido, la antigua clase media se está convirtiendo en la actual clase baja, y la clase baja en directamente pobres, mientras que la clase alta son los nuevos marqueses, intocables y herméticos, cada vez más distanciados del resto de ciudadanos, ya que no sufren los problemas de éstos.

 

Muchos pensamos en una revolución, otros en manifestaciones, otros en huelgas, pero seamos sinceros, los ciudadanos aún no estamos preparados para unirnos y cambiar esto, ¿porqué? pues porque la gran mayoría de los ciudadanos españoles están muy bien adoctrinados, creen en el sistema, y no se dan cuenta de que el clasificarse de derechas o de izquierdas es una forma de encarrilarlos y dirigirlos.

 

Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad

 

Un ejemplo, ayer estuve discutiendo con mi suegro sobre las nuevas medidas del copago en los medicamentos, partimos de la base que mi suegro se autoclasifica de derechas, aquí ya hay que tener en cuenta que siempre se buscará una justificación a lo que haga ‘su partido’, que si se autoclasificase de izquierdas ocurriría lo mismo.

 

Este es un ejemplo de cómo, aunque los ciudadanos se den cuenta de que los políticos nos roban y nos tratan como meros recursos, defienden lo que hace ‘su partido’ con los mismos argumentos que les dictan.

 

Él comentaba que veía bien la medida porque muchos jubilados malgastan los medicamentos, y que hay veces que, aparte de pedir medicamentos para ellos lo piden para sus hijos y familiares, y así les sale gratis. Vale, podría ser un argumento válido, para evitar el fraude en la sanidad se eleva el coste de los medicamentos, ¿no?

 

Pero… Una vez más los árboles no le dejan ver el bosque. Porque una de las tareas de los políticos es esa, deformar la realidad para que los ciudadanos se pierdan en los detalles, generar confusión y que no seamos capaces de tener una visión general del problema.

 

Después de escucharle, le pregunté que qué porcentaje de todo el gasto sanitario en medicamentos podría suponer esos pequeños fraudes, él se dio cuenta de que probablemente fuese irrisorio, y a continuación le dije que en los Presupuestos Generales del Estado existe una partida llamada “Imprevistos y funciones no clasificadas” dentro de ‘Gastos de Diversos Ministerios’ que se lleva 2.064 millones de euros, que el Ministerio de la Presidencia nos cuesta 3.064 millones de euros anuales. Claro, dicho esto se le encendió la cara y dijo que había que ‘rajarles las tripas a todos los políticos’.

 

Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de la Alemania Nacional Socialista (vamos, los nazis de toda la vida) decía que ‘una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad’, que se ha convertido en el axioma de nuestros políticos.

 

Y diariamente vemos ejemplos de estas mentiras que repiten hasta la saciedad para que se transformen en verdades inamovibles:

 

  • Si no existiese la clase política, viviríamos en una anarquía absoluta, matándonos los unos a los otros.
  • El coste que ellos generan es nimio comparado con el coste general del Estado.
  • El haber entrado en la zona euro ha sido lo mejor que ha podido pasar a los españoles.
  • No se puede dejar quebrar un banco, ya que perderían todo su dinero los ciudadanos que lo tienen allí depositado.
  • La crisis ha sido culpa de nuestra mala cabeza, y de nuestro ansia consumista.
  • Las privatizaciones son buenas, porque así las empresas privatizadas son más competitivas y abaratan los precios.
  • La sanidad y la educación es gratis, y nos la regalan ellos.
  • Si un ciudadano no paga los impuestos, es un delincuente.
  • Si un ciudadano no cumple sus leyes, es un delincuente.

 

¿No os dais cuenta de que todo son mentiras podridas? Y es que están tan implementadas en nuestra cabeza que si ahora mismo entramos en un bar y vemos a un tío fumando nos parecería poco menos que una aberración. O algo tan absurdo como ver a alguien hablando por el móvil en una gasolinera. Son normas que nos han impuesto, y nosotros las cumplimos, y salirnos del camino por donde nos llevan, que cada vez es más estrecho para nosotros, y más ancho para ellos, nos parece una completa transgresión hacia la sociedad.

 

Por ello, cuando dos personas se ponen a discutir sobre, por ejemplo, el despido libre, o el copago sanitario, o sobre la edad de jubilación a los 67 años (a que se os habíais olvidado esto, ¿eh?) normalmente no se llega a ningún tipo de acuerdo, ya que nos enredamos en los detalles y al final no conseguimos ver claramente el problema, que está más allá de todo eso, porque el problema es que los políticos ya no sirven a los ciudadanos, sino que sirven a la economía, es decir, a los bancos.

 

Ya, eso ya lo sabíamos, pero… ¿cómo comenzamos La Revolución?

 

Muy fácil. Información. Información pura y dura.

 

El 15M salieron miles de personas a la calle, porque estaban hartos, los medios de comunicación los llamaron el ridículo apelativo de ‘indignados’. Pero nadie sabía a ciencia exacta qué querían, se sabía que estaban cabreados con el sistema, que querían una democracia de verdad, y los partidos políticos y sindicatos verticales (extensiones de los partidos políticos) aprovecharon para arrimar el ascua a su sardina, pero no hubo ni uno sólo que no se diera por aludido, ¡ni uno!. Y al final, como lo único que se sabía era que eran indignados y perroflautas, gracias a la sesgada información de los medios de comunicación, la ‘Spanish Revolution’ fracasó y se sumergió en el olvido.

 

Por ello es necesario preparar el terreno.

 

¿Y cómo podemos preparar el terreno? Pues abriendo los ojos al resto de ciudadanos, divulgando nuestros puntos de vista, haciéndoles ver que no existe la derecha ni la izquierda, sino que son ellos, los políticos que bailan al son del dinero, y nosotros, los trabajadores que les alimentamos.

 

Pero no sólo eso, no sólo hacerles ver que las cosas están mal por su culpa, sino darles datos, desmontar sus argumentos aprendidos, y, sobre todo, hacerles ver que los ciudadanos no necesitamos a los políticos, necesitamos gestores, personas competentes que administren nuestro dinero y bienes comunes, como un administrador de fincas pero a lo bestia, y si lo hace mal, pues se despide a quien lo haya hecho mal y se coge a otro mejor, pero nada de partidos políticos, necesitamos personas, y personas preparadas, no un don nadie que le han puesto ahí porque es un trepa amigo y palmero de un político influyente.

 

Y es que no necesitamos a los partidos políticos, ya no les necesitamos, y si conseguimos crear el Cuarto Poder Ciudadano, cada persona tendrá voz y voto para absolutamente todos los asuntos de su entorno, gracias a la tecnología y al DNIe. (este tema lo tengo que desarrollar en un post más adelante…)

 

Pero necesitamos que los ciudadanos conozcan qué queremos, necesitamos despertarles, eliminar el lavado de cerebro al que han sido sometidos durante años, para que se den cuenta de que el sistema no es justo, y que todos, absolutamente todos los ciudadanos de a pie, estamos en el mismo bando, ya que ellos no legislan a nuestro favor, sino a favor del dinero, y de quien lo tenga.

 

Y es que si un buen día nos da por salir a exigir que se nos devuelva el poder que en su día dimos a los políticos confiando en su buen criterio, el resto de la ciudadanía, los medios de comunicación y los propios políticos deben tener muy claro porqué estamos allí, y qué es lo que queremos.

 

Un ejemplo, la que lió Cristo simplemente con el boca a boca y un libro. Nosotros podemos hacer lo mismo, y por el bien de nuestros hijos, debemos hacer lo posible por cambiar esto.

 

Porque la información es poder. Y en estos momentos es lo único que podemos hacer es abrir los ojos a la gente que comparte nuestro entorno, que se quiten el velo de los ojos y que consigan ver el verdadero problema. Y lo más importante, que consigan ver que podemos solucionarlo.

 

Una vez que todo el mundo lo sepa, el resto saldrá solo.

 

Muchas gracias por vuestro tiempo.

viernes, 23 de marzo de 2012

Cómo arreglar todo esto (Parte 1)



Los políticos, con sus miles de asesores y ‘consejos de sabios’ que les guían por el tenebroso y difícil camino del liderazgo y la toma de decisiones, no tienen ni puñetera idea de cómo salir de la crisis. Primero, porque sus intereses no son los nuestros, y segundo, porque no viven en el mismo mundo que nosotros, nosotros vivimos en la realidad, y ellos en La Corte.

Para saber cómo salir de la crisis en la que estamos no hay que conseguir que otra vez fluya el dinero, sino primero saber cuales han sido las causas.

Y las causas sólo pueden resumirse en una palabra:

CODICIA
Hemos llegado aquí por la codicia de unos pocos, que nos han adoctrinado para que seamos meros recursos a su disposición:
  • Para maximizar beneficios la producción de bienes se ha llevado a áreas donde la protección de los derechos del trabajador es inexistente.
  • Han hecho creer a toda la humanidad que si la economía es próspera, la humanidad entera progresa.
  • Han convertido un invento humano en el centro del sentido de las vidas de los seres humanos: el dinero.
  • El sector más improductivo que existe, el sector financiero, que es meramente especulativo, se ha convertido en el centro y destino de todas las decisiones políticas.
  • Nos han convencido de que no existe otra opción, que la de ser dirigidos por los políticos, que a su vez son dirigidos por ellos.
De esta forma se ha desencadenado una crisis mundial, que podemos definir como crisis humana, ya que no se ha hecho ningún esfuerzo por hacer una retrospectiva de las causas, sino que se ha aprovechado para, en lugar de solucionar la causa raíz, contaminar más el sistema.

Durante muchos años se ha ido fraguando la ideología que ahora tenemos como verdadera, y sin la cual nos es difícil pensar otra realidad, la ideología en la que el bienestar del ser humano se basa en el bienestar de la economía, y que hay que hacer los esfuerzos necesarios por conseguir el bienestar de la economía, aún sacrificando el bienestar humano, contradictorio, ¿no?

Además nos han hecho creer que los ciudadanos somos bestias que necesitamos ser controlados y guiados por seres más preparados que nosotros, y que sin esa guía y control todo sería un caos y nos comeríamos los unos a los otros.

Pero seamos realistas, no podemos prender fuego a la sociedad en la que vivimos y comenzar desde cero en un mundo utópico, ya que estamos demasiado bien adoctrinados, y no somos capaces de imaginar otra realidad.

Pero podemos ir dando pasos, dentro de este sistema, ir modificándolo para que sea más humano, para que se deje de lado el econocentrismo y pasemos al homocentrismo, es decir, que el dinero deje de ser el centro y objetivo de toda actividad del hombre para convertirse el propio hombre en sí.

Aún así es imposible ahora un cambio tan radical, así que hay que plantearse metas viables, a medio plazo, de momento para, dentro del econocentrismo, poder ganar cierta independencia contra los agentes económicos, y para eso, lo primero que hay que hacer es salir de esta crisis en la que nos han sumergido.

Democracia, el Gobierno del Pueblo

Nos hacen creer que porque cada cuatro años meter un papel en una caja, decidiendo el próximo Dictador que controlará nuestras vidas, vivimos dentro de una Democracia y que gobernamos nuestros destinos.

Y todos sabemos que esto no es así, pero si eres de izquierdas votarás al PSOE por que no gane la derechona, y si eres de derechas, votarás al PP porque no ganen los rojos progres. Como en el fútbol, si eres del Real Madrid, lo serás hasta la muerte y si eres del F.C. Barcelona lo serás hasta la muerte, y serás feliz tan sólo con que el otro pierda.

Y creemos que esto no puede cambiar, y votaremos a nuestro partido aunque haga mal las cosas, aunque nos robe, aunque no cumpla sus promesas electorales, aunque no defienda nuestros intereses, aunque vaya contra nosotros en favor de los intereses económicos de las grandes empresas (porque las pequeñas empresas se la sudan, la verdad).

¿Y cómo podemos comenzar a dar los pasos para conseguir una verdadera democracia?

Muy fácil. Creando un Cuarto Poder, el Poder Ciudadano (o como quiera llamarse).

Si, ya es muy fácil decirlo, pero… ¿cómo debe ser el Poder Ciudadano?
  • Impersonalidad: el Poder Ciudadano deberá ser un poder impersonal, sin líderes y sin representantes, ya que todo líder acapara poder, y el poder desvía la atención sobre el interés general para concentrarlo en el interés particular del ‘líder’ y de sus amiguetes y palmeros.
  • Universalidad: cada ciudadano tendrá un voto, con el cual podrá votar todas y cada una de las leyes que le afecten, directa o indirectamente. ¿Y cómo conseguir esto? Muy fácil, gracias a la tecnología. Todos los españoles tenemos a nuestra disposición el DNIe, con un certificado digital que asegura el reconocimiento de nuestra identidad. Se puede decir ‘a lo mejor no es seguro’, soy consultor informático  y os aseguro que es lo más seguro del mundo, y por ello te permiten hacer cosas tan delicadas como la declaración de la Renta o entrar en tu cuenta corriente con el DNIe.
  • Derecho a voto de leyes: si un ciudadano, o un grupo de ciudadanos cree necesario modificar, crear o derogar una ley, deberá recopilar los apoyos necesarios, como en la recogida de firmas, pero mediante el DNIe. Una vez recopilados los apoyos necesarios, pongamos, por ejemplo, un millón de firmas por DNIe, se deberá realizar una campaña informativa, en la que los interesados, tanto a favor como en contra, deberán publicar sus alegaciones, y tras la campaña todo el conjunto de los ciudadanos afectados votarán por internet. Y si todo el conjunto de ciudadanos se equivoca, que sea una equivocación de los ciudadanos, porque ya no somos borregos de un rebaño que hay que pastorear.
Simplemente con estas tres premisas, teniendo como base una tecnología existente desde hace años, el DNIe, se conseguiría una verdadera democracia, y devolver el poder al Pueblo.

De esta forma el poder Ejecutivo, es decir, el gobierno, sería un mero gestor administrativo y burocrático, ya que en este derecho a voto del Poder Ciudadano estaría incluido el poder de destitución de todo aquel político que no haga bien su trabajo.

Una consecuencia de la creación del Poder Ciudadano con estas premisas es que el Gobierno pasaría a convertirse ya no en partidario, sino en personal.

Me explico, no necesitamos a los partidos políticos, necesitamos gestores, pero gestores personales que trabajen para nosotros, no que venga Fulanito con toda su corte a gobernarnos, sino que el Gobierno sea un mero organismo de gestión, con sus trabajadores, y si uno de esos trabajadores no lo está haciendo bien, y los ciudadanos lo ven así, a la calle (o a la cárcel si la ha liado muy gorda) y se pone otro que sea más capaz.

De esta forma el estar en el gobierno ya no creo que sea tan atractivo por el poder, sino que tendremos los mejores gestores, que estarán allí por el trabajo que desempeñarán, no por los contactos y amiguetes que tengan, y de verdad se interesarán por nuestro beneficio, ya que si no es así, se irán a la calle y podremos otro gestor más capacitado.

Este es un plan difícil pero viable, difícil porque los políticos no soltarán de forma pacífica el poder que han acumulado y amasado a lo largo de los años, y sólo existe una forma de presionar a los políticos para que suelten el poder, y es que éste ya no sea cómodo.

Y ahora diréis, ‘ya, si, muy bonito todo, pero… cómo se puede conseguir? ellos tienen la sartén por el mango…’, hay dos opciones:

Insumisión Tributaria

¿Qué quieren los políticos de nosotros?

Nuestro dinero.

¿Y cómo hacerles daño? No dándoselo. Mediante la Insumisión Tributaria.

Y esto es lo difícil, conseguir que un país tan bien adoctrinado como en el que vivimos todo el mundo deje de pagar impuestos, el gobierno llegue a la bancarrota y conseguir negociar la creación del Poder Ciudadano.

Revolución

Mediante una Revolución. Sinceramente, veo esta opción la más viable, y no exenta de peligros, ya que una revolución conlleva violencia, por todos los bandos. Y para que una Revolución triunfe es necesaria una hoja de ruta extremadamente precisa para que no se arrimen oportunistas que desvirtúen su significado y objetivo.

¿Qué ocurrió con el 15M? Fue algo digno de vivir, y puedo decir orgulloso que estuve allí en su nacimiento, pero terminó derivando en un grupo de gente cabreada con el sistema, que quería cambiar algo, pero no sabía cómo y el qué. De esta forma muchos oportunistas se arrimaron y se apuntaron el tanto, y pudieron dirigir y diluir el espíritu que tuvo en un principio, que ahora se ha convertido en una triste sombra de lo que era, que organiza asambleas por los pueblos, como quien vende colchones con una furgoneta.

Continuará…

En el siguiente post haré la segunda parte de cómo creo yo que se podría arreglar todo esto, con soluciones económicas para dejar de ser el país ‘bueno para nada’ en el que nos hemos convertido, y para que por fin, haya trabajo…

Gracias por vuestro tiempo.